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Amistad y trabajo, ¿peligroso?

Por Wendaly Barbosa Ramos

Las amistades en el trabajo en algunas ocasiones son necesarias para sobrellevar el ambiente laboral, especialmente, si estos te apoyan cuando el mismo es tóxico.  Sin embargo, también hay que tener cuidado con ellas. Es cierto que las amistades laborales son importantes para mejorar el ambiente, agilizar tareas, tener buena relación con los jefes; finalmente son parte de tu “networking”. Pero, ¿es realmente posible tener amistades sanas en el trabajo? ¿Pueden llegar a afectarte? ¿Eres capaz de enfrentarlas?

De acuerdo con el estudio “Relaciones en el trabajo”, realizado por la empresa LinkedIn, alrededor del 46% de los profesionales, a nivel mundial, asegura que las amistades en el trabajo son importantes para su felicidad personal y profesional.

Según Catherine Fisher, directora de Comunicación Corporativa en LinkedIn. “Las relaciones laborales son importantes, nos ayudan a sentirnos conectados con el entorno, nos motivan a trabajar y a ser más productivos (…) es mucho más fácil hablar con alguien con quien se ha entablado una amistad y pedir ayuda si es necesario”.

Pero… ¡Cuidado! Las amistades en la oficina se han convertido en Palancas laborales. Tener “amistades” en el ambiente laboral puede llegar a afectarte ya que llegan a desestabilizar algunos puntos importantes en las dinámicas internas de trabajo; como por ejemplo:

  • Miedo a una retroalimentación efectiva – Tener una amistad con un colega, colaborador o superior puede afectar las críticas hacia nuestro trabajo, haciendo los comentarios menos objetivos y efectivos.

Evidentemente, poner límites es muy complicado porque la amistad y el trabajo son dos esferas diferentes de la vida y separarlas, si no se habla y se establecen a tiempo las divisiones, la situación puede salirse de control para los dos lados.

El subordinado puede no llegar a las metas o no cumplir instrucciones porque piensa que la amistad está primero, y/o el jefe puede convertirse en cómplice de un mal desempeño por no saber establecer estos límites por el miedo a dañar la amistad.

¿La amistad siempre triunfa a través del tiempo y de este cambio de circunstancias? No siempre. Algunas veces quizá no sea posible conservar la amistad luego de que se ha trabajado o se ha tenido a un amigo como jefe. ¿Por qué? Porque algunas personas no tienen la madurez para entender que las reglas de la relación ya cambiaron y ante ello, hay que adecuarse.

Recomendaciones para tener amistades efectivas y saludables en el trabajo cuando eres el Jefe:

  1. Establecer reglas muy claras, marcar cuáles deben de ser los objetivos y el rendimiento que se deberá tener. Es necesario hablarlo directamente, enfatizar que son amigos pero lo personal lo tienen que dejar fuera de la oficina.
  2. Necesitas hablar directamente con el amigo que hoy te va a reportar y hablarle sobre las nuevas responsabilidades que enfrentas.  Explícale que tú eres responsable por el desarrollo y el desempeño de él y de otros colaboradores.  En este sentido, es probable que tengas que moderar el tiempo que pasabas con él o ella así como la forma de interacción.
  • Tomar desiciones justas, honestas, objetivas e imparciales.
  • ¿Se merece tu amigo ese aumento? O sólo se lo darías porque es tu amigo. Cuidado si lo haces sólo porque es tu amigo, porque no vendrá nada bueno.
  • Si tu amigo lo merece y está documentado por resultados; excelente. Si no, y tus amigos son recompensados de todas formas, vendrán chismes y desconfianza.
  • ¿Tu amigo necesita un “jalón de orejas” porque no entregó a tiempo? Deja de pasar por alto la necesidad de dárselo. Si no lo haces esto va a ser contraproducente a la larga para él pero también para ti porque va a minar tu credibilidad y a debilitar tu liderazgo.

Recomendaciones que podrían ayudar a hacer relaciones duraderas y NO de conveniencia:

  1. Espera y analiza el entorno– Es importante llevarse bien con todos, pero las verdaderas amistades, nacen con el paso del tiempo. Ser cauteloso con tus compañeros de trabajo, no llegues el primer día y cuentes tu vida y problemas personales, asegúrate que la persona con la que lo hagas, sea de fiar y  una buena persona.
  2. No hables de más – Recuerda que hay límites entre lo personal y lo laboral. Cuida muy bien tus comentarios frente a tus colegas. Evita hablar sobre los problemas en el trabajo, sobre los puntos de vista acerca de otros compañeros, sobre los jefes, el salario o temas muy personales.
  3. Administra tus redes sociales – En diversas ocasiones hemos hablado de la importancia de manejar tus redes sociales, pues recordar que nuestra reputación online depende de ello, no está de más. Entre el dilema de agregar o no a tus colegas y superiores, si ellos lo solicitan, es por ello que recomiendo ser cuidadoso en tus fotos, comentarios, memes o “tweets”.
  4. Reserva los problemas familiares – Es importante evitar, a toda costa, hablar de todo con todos. Asegúrate que sólo tus amigos sepan tu situación íntima, esto evita que otras personas puedan utilizar argumentos personales para afectar tu relación con colegas y superiores.
  5. Haz bien tu trabajo – El tener amistades no debe ser un factor de distracción o ineficiencia, haz tus deberes y tareas como se debe, esto también evitará que se malinterprete las relaciones y no afectará tu productividad.

La amistad en el trabajo puede traer beneficios siempre y cuando sea una relación bien llevada. En el ámbito laboral siempre existirán tensiones, incomodidades y momentos difíciles.  Sin embargo, si ambos entienden que hay cosas que no depende solo de ellos y que no vale la pena desechar un vínculo por fricciones de ese tipo, entonces habrán ganado una amistad verdadera y fuerte. 

De igual forma, analizay aprende a identificar quiénes son tus amigos reales. En el mundo laboral, es difícil saber si alguien se acerca a ti porque le caes bien o por interés. Y es que, muchas veces existen colegas que se acercan sólo para obtener información privilegiada o para descubrir cuáles son tus debilidades y explotarlas a su favor.


La autora es escritora con estudios graduados en Psicología Industrial/Organizacional;  Profesora universitaria, especialista en desarrollo de adiestramientos y procedimientos.  Consultora Desarrollo Organizacional/Recursos Humanos; y Conferenciante.

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